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Sociedad 4 min read 2h ago

Benicalap frente a los apartahoteles

  • La planta baja entera del edificio de Carlos Cortina, 5, en Benicalap (Valencia) se transforma en un apartahotel con capacidad para 125 turistas, promovido por la misma empresa
  • Benicalap no supera los límites legales del 8% de plazas turísticas por población, pero el 100% de la manzana afectada estaría en obras, lo que colisiona con la norma del 15%
  • El Ayuntamiento afirma que la empresa obtuvo licencia tras renunciar al 85% de la planta baja para uso turístico; los vecinos dudan de que ese compromiso se cumpla una vez el
Benicalap frente a los apartahoteles
Benicalap frente a los apartahoteles

En el barrio de Benicalap, uno de los distritos más periféricos de Valencia y con escasa oferta comercial de proximidad, una batalla vecinal silenciosa cobra fuerza en pleno verano. La planta baja entera del edificio situado en la calle Carlos Cortina, 5, está siendo transformada en lo que sus promotores proyectan como un apartahotel con capacidad para alojar a 125 turistas. Las obras, que no se detuvieron ni en agosto, han encendido las alarmas de los residentes y han puesto el foco sobre la expansión acelerada de los alojamientos turísticos en un barrio que, hasta hace poco, escapaba a esa presión.

Un casal fallero convertido en obra

Lo que hasta hace poco albergaba el casal de la Falla de Manuel Melià i Fuster-Carlos Cortina —ya reubicado en un local cercano— se está reconvirtiendo en espacio hotelero. El escudo del casal permanece, casi como testigo mudo, entre los grandes ventanales y los aparatos de aire acondicionado que los nuevos propietarios han instalado. Frente a ese edificio, otro bajo de pisos turísticos está precintado, y en el inmueble colindante un tercer proyecto de apartamentos de corta estancia se somete a una intensa renovación. El ruido de las máquinas acompañó ayer la reunión que la candidata de Compromís Mónica Oltra y el concejal Pere Fuset —ya en modo precampaña— mantuvieron con los afectados.

El caso de Carlos Cortina guarda un fuerte parecido con el de los residentes de la calle Encarna Albarracín, 6, a apenas 450 metros, donde la misma empresa promueve un proyecto de características similares. La facilidad para adquirir inmuebles a precios más asequibles en este barrio periférico figura entre las razones que explican la concentración de proyectos.

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La normativa, un escudo con grietas

Una resolución municipal de julio pasado constata que Benicalap no ha superado los umbrales que activarían una prohibición automática: el distrito registra una proporción del 6,04% de plazas de alojamiento turístico respecto a la población residente, y el barrio específico alcanza el 6,87%, ambas cifras por debajo del límite máximo del 8% fijado por la normativa. Eso deja abierta la puerta a nuevas licencias en la zona.

La única vía que podría bloquear el proyecto concreto de Carlos Cortina es la regla que impide que los alojamientos turísticos superen el 15% de los locales de una manzana. Según los propios vecinos, en este caso el 100% de la manzana estaría siendo reformado en el marco de este proyecto. Sin embargo, el Ayuntamiento de Valencia informó ayer que la empresa obtuvo su licencia tras modificar el proyecto y renunciar a destinar el 85% de la planta baja a apartamentos turísticos. El consistorio aprovechó para recordar a Compromís que fue un gobierno encabezado por ese partido el que "abrió la puerta a la construcción de apartamentos turísticos en bajos comerciales".

La desconfianza de los vecinos

Los residentes, entre ellos el arquitecto Aitor Llano, mostraron a los representantes de Compromís el techo de sus garajes: agujereado, con nuevas tuberías y refuerzos estructurales que delatan el alcance real de las obras. Ese material visual sustenta su escepticismo: dudan de que la renuncia al 85% se respete una vez que la instalación turística esté en pleno rendimiento. Alegan además que la junta de propietarios prohibió esta actividad hotelera, aunque reconocen que dicha prohibición no consta en los estatutos de la comunidad, lo que debilita su posición jurídica.

La presión inmobiliaria del turismo sobre los barrios periféricos de Valencia no es un fenómeno aislado; también otras ciudades españolas viven dinámicas similares de desplazamiento residencial vinculado a la demanda turística y especulativa. En Benicalap, la cuestión pendiente es si la modificación de licencia que alega el Ayuntamiento tendrá reflejo real en el uso definitivo del edificio, o si los vecinos verán confirmados sus peores presagios cuando las primeras maletas rueden por sus portales.

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