26 días en el polígono de El Tarajal
- Una familia con dos hijos de tres y ocho años lleva 26 días instalada en el polígono industrial de El Tarajal de Ceuta sin acceso a baños ni atención de las autoridades.
- El padre de los menores denuncia la ausencia total de contacto institucional con las palabras 'Nadie ha venido a preguntarnos nada'.
- Médicos del Mundo mantiene una caravana en el polígono para atender a los inmigrantes que permanecen en el recinto.
Dos niños de tres y ocho años caminan de la mano por una de las entradas del polígono industrial de El Tarajal, en Ceuta. El pequeño, vestido con un conjunto de la Patrulla Canina y unas zapatillas de Spiderman, agita la mano y sonríe al cruzarse con un desconocido. Se dirigen hacia cuatro frigoríficos abandonados y se meten por detrás. Su padre, con gorra y polo azul, los vigila desde la sombra, a unos cien metros. Han pasado 26 días desde que esta familia llegó a este rincón industrial y, según relata el padre, nadie de las administraciones ha ido a interesarse por ellos: "Nadie ha venido a preguntarnos nada".
Sin servicios básicos en un enclave abandonado
Un penetrante olor a orines impregna el ambiente al cruzar la reja de colores que da acceso al recinto. El padre lo explica sin rodeos: "No tenemos baños. Pide por ello". Los frigoríficos en desuso hacen las veces de letrina improvisada para los menores. Dentro del polígono también se encuentran Daidu y Nihad junto a sus dos hijos, imagen que refleja que la situación no es exclusiva de una sola familia. La presencia de una caravana de Médicos del Mundo en el lugar da cuenta de que la organización humanitaria sí ha acudido a atender a quienes permanecen en el polígono, mientras la respuesta institucional permanece, según los afectados, ausente.
Una espera sin interlocutor
La denuncia de esta familia no es nueva en el contexto de Ceuta. Otros testimonios recogidos previamente habían descrito condiciones similares de precariedad prolongada en la ciudad autónoma. El debate legal sobre la situación de los menores en Ceuta sigue abierto, y casos como el de la familia del pequeño Siraj ilustran la brecha entre los marcos normativos y la realidad sobre el terreno: niños que crecen entre frigoríficos abandonados mientras aguardan una respuesta que, 26 días después, todavía no ha llegado.