⏳ Curating articles…
Medio Ambiente y Clima 5 min read 1d ago

Roma estudia sus catacumbas como refugios ante el calor extremo

  • Roma y el ISPRA analizan miles de cavidades subterráneas —catacumbas, canteras y yacimientos arqueológicos— como posibles refugios climáticos gratuitos para proteger a los
  • A 3,5 metros de profundidad, las temperaturas romanas se mantienen entre 10 y 17 °C incluso cuando la superficie supera los 37 °C, aunque habilitar esos espacios requiere
  • Roma ha lanzado su primer Plan del Calor con 50 millones de euros para cinco años, mientras las temperaturas de la ciudad han subido casi dos grados respecto a la media 1990–2020
Roma estudia sus catacumbas como refugios ante el calor extremo
Roma estudia sus catacumbas como refugios ante el calor extremo

A pocos metros bajo las calles de Roma existe otra ciudad: una red de canteras antiguas, galerías, catacumbas y yacimientos arqueológicos excavados a lo largo de siglos. Lo que durante milenios sirvió para extraer piedra de construcción, albergar cultos mitraicos o enterrar a los primeros cristianos podría adquirir ahora una función radicalmente nueva: proteger a los romanos del calor extremo que el cambio climático hace cada vez más frecuente e intenso.

Un proyecto en fase preliminar

La iniciativa se encuentra, por el momento, en una etapa muy inicial. El ayuntamiento de Roma y el Instituto Superior para la Protección e Investigación Ambiental (ISPRA) están analizando las cavidades existentes bajo la capital para determinar cuáles podrían habilitarse como refugios climáticos. ISPRA lleva años elaborando cartografía del subsuelo romano; un trabajo conjunto con el Consejo Nacional de Investigación (CNR) y la Universidad de la Tuscia ha identificado miles de cavidades bajo más de 100 kilómetros cuadrados de la ciudad.

El fundamento científico es sólido. Francesco La Vigna, geólogo de ISPRA y presidente del Grupo de Expertos en Geología Urbana de EuroGeoSurveys, explica que a partir de aproximadamente 3,5 metros de profundidad el suelo deja de acusar las oscilaciones térmicas de la superficie y mantiene temperaturas relativamente constantes durante todo el año, en general entre 10 y 17 grados centígrados. "En Roma, durante algunas mediciones estivales en las que las temperaturas exteriores superaban los 37 grados, las cavidades registraban apenas 16 grados", señala.

Advertisement
Ad Unit · 728×90 / Responsive

Obstáculos técnicos y condiciones del ayuntamiento

La frescura natural del subsuelo no basta por sí sola. Muchas de esas cavidades llevan décadas o siglos abandonadas, por lo que antes de abrir sus puertas al público habría que verificar la estabilidad de techos y paredes y, en su caso, acometer obras de consolidación. A ello se suma que la humedad suele ser elevada y que las rocas volcánicas pueden emitir gases como el radón, nocivo con exposiciones prolongadas.

La Vigna considera que ninguno de estos problemas es insuperable. "Garantizar la seguridad estructural de un espacio subterráneo es técnicamente factible y, sin duda, menos costoso que construir uno desde cero; los problemas de humedad y la presencia de gases nocivos pueden abordarse con sistemas de ventilación adecuados", afirma. Su propuesta es comenzar por los espacios más amplios, mejor conservados o aquellos que ya reciben visitantes, como ciertos yacimientos arqueológicos.

El ayuntamiento establece dos condiciones no negociables: seguridad —incluyendo la renovación del aire— y acceso gratuito. "Seguridad, con renovación del aire, y acceso libre, igual que con el resto de refugios climáticos", precisa Edoardo Zanchini, director de la Oficina de Cambio Climático del consistorio romano. Los espacios subterráneos se sumarían a una red que ya cuenta con 178 recintos climatizados —bibliotecas, museos, centros cívicos y centros para mayores— y más de 400 espacios al aire libre, principalmente parques y jardines.

El Plan del Calor y la urgencia climática

La necesidad de adaptarse al calor es cada vez más acuciante. Según datos municipales, las temperaturas en Roma han subido casi dos grados en los últimos cuatro años respecto a la media del período 1990–2020, y el número de noches tropicales —aquellas en que el termómetro no baja de 20 grados— se ha triplicado. Este verano, Italia ha vivido una sucesión casi ininterrumpida de olas de calor con termómetros que superaron los 40 grados en distintos puntos del país, especialmente en el sur —Sicilia, Calabria, Campania y Apulia—. A principios de agosto, las 27 ciudades incluidas en el sistema nacional de vigilancia del calor del Ministerio de Sanidad se encontraban simultáneamente en alerta roja, el nivel más elevado.

En este contexto, Roma ha presentado su primer "Plan del Calor", con una inversión de 50 millones de euros para los próximos cinco años que incluye refugios climáticos, puntos de agua potable gratuita y proyecciones de cine durante las horas más calurosas, además de intervenciones de mayor escala para incrementar la sombra y la vegetación y reducir las superficies pavimentadas. El calor extremo no es un fenómeno exclusivo de Italia: sacude al conjunto del continente europeo y agudiza sus crisis estructurales.

Un modelo con vocación europea

La idea de explorar el subsuelo urbano como herramienta de adaptación climática surgió en el seno del grupo de geología urbana de EuroGeoSurveys, que reúne a expertos de distintos países. Existen precedentes en el norte: Toronto y Montreal disponen de redes de espacios subterráneos para protegerse de los inviernos canadienses, y Helsinki cuenta incluso con un plan específico para regular los usos de su subsuelo. En el Mediterráneo, el adversario es crecientemente el calor. Roma intercambia experiencias de adaptación climática con Barcelona y Atenas, entre otras ciudades, a través de la red C40, que agrupa a unas 100 urbes comprometidas con la lucha contra el cambio climático.

"La experiencia de Roma podría servir de ejemplo de cómo aprovechar el patrimonio subterráneo existente —actualmente en gran parte inaccesible— desde la perspectiva de la adaptación climática", concluye La Vigna. Si los estudios en curso confirman la viabilidad y seguridad de las cavidades, la capital italiana podría convertirse en pionera de un modelo que otras ciudades mediterráneas observan con creciente interés.

Advertisement
Ad Unit · 300×250 / Responsive

More in Medio Ambiente y Clima

Read in another language

← Home