Ola de calor cuesta 36.000 M€ a Alemania
- Greenpeace estima que las olas de calor de 2026 han causado al menos 36.000 millones de euros en pérdidas económicas en Alemania, equivalentes al 0,8-0,9% del PIB.
- Los mayores daños provienen de la caída de productividad laboral (10.800 M€), los incendios forestales (hasta 7.500 M€) y las restricciones a la navegación en el Rin (hasta 4.500
- La propia Greenpeace reconoce incertidumbres en sus cálculos, y su experto advierte de que los costes reales —incluidos efectos energéticos y de contaminación— aún no pueden
El verano de 2026 ha dejado una factura económica sin precedentes en Alemania: según una estimación de Greenpeace, las sucesivas olas de calor han generado pérdidas de al menos 36.000 millones de euros, equivalentes a entre el 0,8 y el 0,9 por ciento del Producto Interior Bruto del país. La organización ecologista advierte, además, de que esta cifra subestima la magnitud real del daño, dado que varios de sus efectos todavía no pueden cuantificarse.
Los sectores más golpeados
Greenpeace desglosa su estimación en tres grandes vectores de pérdida. Los recortes de productividad laboral, derivados de 25 días de calor extremo, representan el mayor impacto individual: unos 10.800 millones de euros. Los daños forestales suman hasta 7.500 millones adicionales. Y las restricciones a la navegación interior provocadas por los niveles históricamente bajos del río Rin se traducen en pérdidas de hasta 4.500 millones de euros. A estas partidas se suman el deterioro de las cosechas de verano —que el sector agrario alemán calificó de muy deficientes por el calor y la sequía— y el encarecimiento del transporte de mercancías por carretera, en un contexto de precios del combustible persistentemente elevados.
Estimación con incertidumbres reconocidas
La propia Greenpeace admite que sus cálculos adolecen de "imprecisiones en la cuantificación debidas a información incompleta". Su experto financiero, Mauricio Vargas, defiende sin embargo la pertinencia de publicarlos: ignorar los daños por falta de datos perfectos, sostiene, "conduciría a lagunas de conocimiento mucho mayores y subestimaría masivamente el alcance de la catástrofe natural". En sus palabras, "este verano de calor y sequía ha sido una catástrofe, para millones de personas y para la economía nacional", y recalca que "aunque esta catástrofe natural no deja escombros a la vista, la magnitud de los daños es estremecedora".
Otras estimaciones independientes
Las advertencias de Greenpeace no son las únicas ni las primeras. El asegurador de crédito Allianz Trade publicó antes del inicio del verano un estudio en el que proyectaba que Alemania podría acumular pérdidas de alrededor de 112.500 millones de euros por el factor calor hasta el año 2030. Por su parte, un informe de la consultora Prognos AG, encargado por el Ministerio Federal de Trabajo y Asuntos Sociales, calculó que un único día con temperaturas superiores a 30 grados Celsius provoca daños económicos de aproximadamente 431 millones de euros, un 97 por ciento de ellos por caída de la productividad. A principios de agosto, el Institut der deutschen Wirtschaft alertó además de que el descenso de los niveles fluviales, por sí solo, podría restar un 0,4 por ciento al PIB, anulando el exiguo crecimiento esperado para 2026. Las pérdidas se extienden también a escala municipal: la ciudad de Leverkusen, por ejemplo, pierde unos 30.000 euros al mes por la suspensión del servicio de ferry de pasajeros hacia Colonia, un dato que, aunque modesto en términos absolutos, ilustra la acumulación de pequeños quebrantos en toda la cadena económica.
Costes "reales" aún sin calcular
Vargas subraya que los "costes verdaderos" de fenómenos como este verano extremo son todavía imposibles de estimar con precisión. Quedan fuera de los modelos actuales consecuencias como los efectos sobre el sistema energético por la falta de agua de refrigeración, o el aumento de la contaminación por ozono y partículas finas inducido por las altas temperaturas. Ante este panorama, un debate más amplio sobre el coste económico de las olas de calor en Europa cobra mayor urgencia. Greenpeace exige al Gobierno federal alemán que responda a la crisis climática "con la seriedad debida", advirtiendo de que la inacción encarecerá progresivamente la factura que el calor extremo presenta a la economía.
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