SPD propone vetar el alcohol nocturno
- El SPD alemán propone prohibir la venta nocturna de alcohol en gasolineras, argumentando que una menor disponibilidad reduce el consumo y los daños asociados.
- Die Linke va más allá y exige restringir el alcohol a establecimientos especializados al estilo escandinavo, mientras la AfD rechaza más prohibiciones estatales y apela a la
- El debate fue detonado por la crítica de la presidenta de la AOK, Carola Reimann, a la disponibilidad permanente y los precios bajos del alcohol en Alemania.
Berlín vuelve a debatir sobre el alcohol. La fracción del SPD en el Bundestag considera que las leyes alemanas en materia de bebidas alcohólicas son excesivamente permisivas y ha planteado restringir su venta durante la madrugada, poniendo el foco en las gasolineras, donde —según el partido— el acceso es prácticamente ilimitado a cualquier hora del día o de la noche.
La propuesta del SPD: menos disponibilidad, menos daño
El portavoz de salud del SPD, Christos Pantazis (50 años), advirtió que las gasolineras "permiten en muchos lugares la compra de bebidas alcohólicas hasta bien entrada la noche". Según Pantazis, los ejemplos de otros países habrían demostrado que "las medidas para limitar la disponibilidad pueden contribuir a reducir el consumo de alcohol y los daños relacionados con él". La traslación práctica de ese argumento es sencilla: donde se vende menos alcohol, se bebe menos. Sin embargo, la forma concreta que podría adoptar una eventual prohibición sigue sin precisarse.
Voces a favor, voces en contra
La propuesta ha despertado reacciones dispares en el espectro político alemán. Desde Die Linke, el diputado de salud Ates Gürpinar (41) va considerablemente más lejos: reclama limitar la venta de alcohol "mucho más a establecimientos especializados", lo que equivaldría a sacarlo de los supermercados ordinarios al estilo escandinavo. En el pasado, el comisionado federal de drogas, Hendrik Streeck (49, CDU), había mostrado simpatía por reglas más estrictas, llegando a preguntar públicamente por qué debería permitirse a los conductores comprar alcohol para seguir conduciendo.
La oposición más nítida llega de la AfD. Su portavoz de salud, Martin Sichert (46), se pronunció a favor de "más información sobre los riesgos del consumo de alcohol y más responsabilidad individual, pero en contra de más prohibiciones estatales". CDU y Verdes no respondieron a las consultas formuladas sobre el asunto.
El detonante: la crítica de la presidenta de la AOK
El debate se reavivó a raíz de unas declaraciones de Carola Reimann (59), presidenta de la AOK —la mayor aseguradora pública de salud alemana— y exdiputada del SPD, quien criticó la "disponibilidad permanente y los precios muy bajos" del alcohol en Alemania. Sus palabras pusieron sobre la mesa una cuestión que combina política sanitaria, hábitos de consumo y regulación económica. Sobre el vínculo entre precio, disponibilidad y consumo, puede consultarse el debate académico que rodea a estudios similares en la crítica de Taleb al informe del gobierno estadounidense sobre el alcohol.
El precedente de Baden-Württemberg
Alemania no es territorio virgen en esta discusión. Entre 2010 y 2017, Baden-Württemberg mantuvo en vigor una prohibición nocturna de venta de alcohol introducida por el gobierno regional de centroderecha con el argumento de la protección de los menores. Fue el gobierno del socialdemócrata verde Winfried Kretschmann (78) quien la derogó, después de que comerciantes y propietarios de gasolineras denunciaran pérdidas de ingresos y de que la medida fuera calificada de desproporcionada. Ese precedente ilustra las dificultades legales, económicas y políticas que enfrentaría cualquier iniciativa similar a escala federal. Cabe recordar que no toda restricción sobre el alcohol pasa necesariamente por la prohibición: la distinción entre tipos de bebidas, como recoge el análisis sobre las diferencias entre la cerveza "sin alcohol" y la etiquetada "0,0%", refleja la complejidad regulatoria del sector.
El verdadero alcance político de la iniciativa del SPD está aún por definir. Lo que sí queda claro es que el debate sobre la disponibilidad nocturna del alcohol ha salido del ámbito académico para instalarse en el centro del Bundestag, con posiciones que van desde la educación como única herramienta hasta el modelo escandinavo de monopolio estatal de distribución.
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