Retiran 24.900 lb de pollo en EE.UU.
- El USDA retiró 24.900 libras de productos de pollo congelado de la empresa Shanghai Ravioli Corporation por llevar marcas de inspección federales falsas.
- El retiro afecta a negocios de restauración en cinco estados de Nueva Inglaterra y está clasificado como Clase I, la categoría de mayor riesgo sanitario.
- El FSIS advierte que los productos no inspeccionados pueden contener alérgenos no declarados, bacterias dañinas u otros contaminantes, y urge a desecharlos o devolverlos.
El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) publicó el miércoles 26 de agosto una alerta de retiro que afecta a 24.900 libras de productos de pollo distribuidos en cinco estados del noreste del país, tras detectarse que los artículos llevan marcas de inspección falsas.
Qué productos están implicados y dónde
El Servicio de Inspección y Seguridad Alimentaria (FSIS, por sus siglas en inglés) señala que dos productos congelados y no listos para consumo —el "Buffalo chicken rangoon" y los "Benedetto's Buffalo chicken mozzarella sticks"— fueron fabricados por Shanghai Ravioli Corporation, Inc., empresa con sede en Boston. La alerta alcanza a negocios del sector de la restauración y el servicio de comidas en Maine, Massachusetts, New Hampshire, Rhode Island y Vermont.
Según el FSIS, ambos productos ostentan de forma indebida el sello de establecimiento "EST. 18004", lo que equivale a afirmar que recibieron una inspección oficial que, en realidad, no tuvo lugar. Las imágenes publicadas por la agencia no permiten identificar el país de origen de la carne de pollo utilizada.
El riesgo para la salud y la clasificación oficial
La agencia clasifica el retiro como Clase I, la categoría de mayor gravedad en su escala de riesgo. Según el FSIS, esta designación se aplica cuando "existe una probabilidad razonable de que el uso del producto cause consecuencias graves para la salud o la muerte". En su comunicado, la agencia advierte que los alimentos producidos sin inspección "pueden contener alérgenos no declarados, bacterias nocivas u otros contaminantes que pongan en riesgo la salud y la seguridad del consumidor".
El FSIS insta a los establecimientos a no servir los productos y a desecharlos o devolverlos al punto de compra.
Un patrón que se repite en la cadena de importación
La causa del retiro —ausencia de inspección oficial certificada— coincide con una serie de alertas recientes vinculadas a alimentos de origen extranjero. Fuentes del sector señalan que los productos cárnicos procedentes de otros países deben ser inspeccionados al llegar a suelo estadounidense. Retiradas previas por el mismo motivo afectaron a productos de sopa y beicon procedentes de Canadá. Un portal especializado del sector describe a Shanghai Ravioli Corporation como un "distribuidor de pasta y otros productos", aunque el papel exacto de la empresa en la cadena de importación de estos artículos concretos no ha sido confirmado de forma oficial.
Este incremento en la vigilancia de alimentos importados coincide con un escrutinio más amplio sobre el origen y la trazabilidad de los productos que llegan a las mesas estadounidenses, una preocupación que se extiende más allá de las fronteras nacionales. Francia, por ejemplo, ya importa más de la mitad del pollo que consume, lo que ilustra la creciente dependencia global de cadenas de suministro avícolas transnacionales y los desafíos de control que ello conlleva. En paralelo, la industria alimentaria afronta también presiones estructurales derivadas del cambio en los hábitos de consumo, lo que añade complejidad a un sector ya sometido a una vigilancia regulatoria creciente.
Mientras la investigación continúa abierta, la principal consecuencia confirmada es que miles de libras de producto siguen en la cadena de distribución de cinco estados sin haber superado los controles sanitarios reglamentarios.
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