Ébola en el Congo: respuesta comunitaria
- Jean Kaseya y Tedros Adhanom Ghebreyesus defienden que involucrar a las comunidades locales es la condición esencial para detener el brote de ébola en el Congo, que cumple 100
- En Bunia, representantes comunitarios exigieron a los organismos internacionales que les den los medios para liderar la respuesta, señalando que la confianza entre la población y
- Los dos funcionarios identifican la naturaleza social de la transmisión del ébola como la razón por la que ninguna estrategia que ignore a las comunidades puede resultar eficaz.
A cien días del brote de ébola más mortífero registrado en la República Democrática del Congo, dos de las voces más influyentes de la salud pública mundial sostienen que la respuesta no vendrá únicamente de los laboratorios ni de los organismos internacionales, sino de las propias comunidades afectadas. Jean Kaseya, director general de los Centros para el Control de Enfermedades de África, y Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud, relatan que cada vez que viajan al país escuchan primero, antes de actuar.
El mensaje desde Bunia
En la ciudad de Bunia, ambos funcionarios se reunieron con decenas de representantes comunitarios: supervivientes, mujeres, jóvenes, organizaciones locales, trabajadores sanitarios y líderes de las zonas afectadas. El mensaje que recibieron fue directo y sin ambigüedades. "Involúcrennos. Conocemos nuestras comunidades. Sabemos dónde buscan atención las familias, cómo circula la información y por qué se está erosionando la confianza. Dennos los medios para contribuir a liderar la respuesta", transmitieron los representantes según relatan Kaseya y Ghebreyesus. Ambos reconocen que esas palabras dieron en el blanco.
Una enfermedad que se propaga a través de comunidades
Los dos funcionarios argumentan que el ébola es, por su naturaleza, una enfermedad que se extiende a través del tejido social, y que ignorar ese tejido equivale a luchar contra la epidemia con una mano atada. La pérdida de confianza entre la población y las autoridades sanitarias aparece identificada como uno de los obstáculos centrales que complica el control del brote. El avance del brote a una sexta provincia del país ilustra la urgencia de ese argumento.
Un brote sin precedentes en magnitud
El contexto del llamamiento es grave: el brote ha superado los 2.000 muertos en apenas 100 días, una cifra que lo sitúa como el más letal de la historia del Congo. Voces como la del papa León XIV también han reclamado más esfuerzos internacionales para frenar la propagación. En ese escenario, Kaseya y Ghebreyesus concluyen que el camino hacia el control del brote pasa, de forma ineludible, por devolver a las comunidades locales su papel como protagonistas de la respuesta sanitaria, y no solo como destinatarias de ella.