La historia de amor de Harald V y Sonja
- El rey Harald V de Noruega falleció el viernes a los 89 años, un día antes de que él y la reina Sonja cumplieran 58 años de matrimonio.
- Su relación con Sonja, de origen burgués, fue prohibida durante nueve años por el rey Olav V, quien solo cedió ante el riesgo de que la monarquía quedara sin heredero.
- El matrimonio atravesó una grave crisis en los años ochenta, pero la pareja recurrió a terapia y Harald reconoció públicamente en 1993 que la unión había exigido perdón y esfuerzo
Noruega despide a su monarca con la conmoción añadida de una coincidencia cruel: el rey Harald V falleció el viernes por la mañana a las 6.35 horas, a los 89 años, exactamente un día antes de que él y la reina Sonja hubieran celebrado su 58.º aniversario de matrimonio. Harald ocupó el trono desde 1991 y, según quienes lo conocieron, era tan reconocido por su trayectoria institucional como por la historia de amor que vivió junto a Sonja, una historia que durante años puso en jaque la continuidad de la monarquía noruega.
Un amor prohibido durante nueve años
Todo comenzó en una fiesta privada en junio de 1959. Harald tenía 22 años; Sonja Haraldsen, 21. El entonces príncipe heredero quedó prendado, según confesó él mismo tiempo después, de los ojos castaños de aquella joven que era hija de un comerciante y una ama de casa, y que trabajaba como aprendiz de modista en el negocio de su padre. El problema, a ojos de la corte, era precisamente ese origen burgués: Sonja era considerada una pareja inapropiada para un heredero al trono.
Lo que siguió fueron nueve años de relación clandestina, separaciones forzadas por la presión de la corte y el escrutinio público, y una firme negativa del rey Olav V a que su hijo formalizara ese amor. Harald llegaría a declarar, en palabras que se han repetido estos días: "Dije en su momento que permanecería soltero si no se me permitía casarme con ella". Esa postura convertía la historia en algo más que un asunto sentimental: sin matrimonio, no habría descendencia; sin descendencia, la sucesión dinástica quedaba en entredicho.
Harald reconoció más tarde que tuvieron que combatir contra casi todos: su padre, los políticos y la prensa. Incluso la princesa Astrid —su hermana mayor, hoy de 94 años— desconoció durante mucho tiempo la existencia de la relación, aunque los rumores ya circulaban en la opinión pública. Para Harald fue también un conflicto de lealtades: amaba a Sonja, pero era consciente de la responsabilidad que pesaba sobre él como heredero.
La rendición de Olav V y una boda en cinco meses
Fue finalmente la esperanza en la continuidad de la monarquía lo que llevó al rey Olav V a ceder. El 19 de marzo de 1968 se anunció públicamente que Harald tendría autorización para casarse con Sonja. A partir de ese momento, todo fue acelerado: apenas cinco meses después de la confirmación del compromiso, el 29 de agosto de 1968, la pareja contrajo matrimonio en la catedral de Oslo. Ese mismo día que, 58 años más tarde, Harald ya no llegaría a ver. El féretro del monarca ya ha sido trasladado al Palacio Real de Oslo, donde el país le rinde sus últimos honores.
Una reina que nunca tuvo despacho
La adaptación de Sonja a la vida en la corte no fue sencilla. Historidores han descrito el ambiente del palacio noruego de aquella época como un entorno casi exclusivamente masculino, cercano a un "campamento militar". La propia reina Sonja confesó que durante años no tuvo siquiera un escritorio. Cuando pidió a su suegro Olav V un despacho propio, la respuesta del rey fue: "¿Para qué quieres un estudio?"
La pareja tampoco escapó a las turbulencias conyugales. Harald navegaba con frecuencia y podía pasar semanas fuera del hogar. Sonja viajaba a París a visitar amistades. Circularon rumores de separación y se llegó a celebrar algún cumpleaños por separado. Según información que circuló en aquel momento —y que la fuente no presenta como confirmación definitiva—, a principios de los años ochenta Harald habría llegado a consultar con el gobierno qué implicaciones tendría un eventual divorcio. El matrimonio atravesó su crisis más profunda. Sonja sufrió además varios abortos espontáneos que el público no conoció hasta décadas después, cuando se publicó su biografía con motivo de su 70.º cumpleaños.
La terapia y la reconciliación
El matrimonio resistió. La pareja buscó ayuda profesional, acudió a terapia de pareja y encontró de nuevo el camino común. En 1993, durante el discurso pronunciado con ocasión de sus bodas de plata, Harald formuló con una franqueza poco habitual en los círculos reales la naturaleza de su relación: "Parecemos armoniosos, pero también a nosotros las cosas no siempre van bien de forma automática. Incluso en un matrimonio basado en el amor mutuo puede ocurrir que los cónyuges se hagan daño. Hay que saber perdonar. El matrimonio y la familia merecieron que luchara por ellos".
La lección que dejaron a sus hijos
Harald y Sonja nunca olvidaron la dureza de su propio inicio. Esa memoria se tradujo, según se desprende del relato de la propia reina, en una actitud abierta hacia las decisiones vitales de sus hijos. La princesa Märtha Louise, hoy de 54 años, contrajo matrimonio primero con el escritor Ari Behn —figura contestada en los círculos culturales noruegos, que falleció en 2019—, y mantiene en la actualidad una unión con el estadounidense Durek Verrett, de 51 años, autoproclamado chamán, que también ha generado polémica. El caso del príncipe heredero Haakon fue, si cabe, más complejo: en 1999 se enamoró de Mette-Marit, madre soltera con un pasado marcado por el consumo de drogas y la vida nocturna. Fue Sonja quien allanó el camino de la nuera en la corte. "Yo misma viví lo cruel que es no ser aceptada", declaró la reina. "El rey y yo quisimos transmitirle a Mette-Marit desde el principio una sensación diferente. Es bienvenida. Confiamos en ella".
Con la muerte de Harald V, Noruega pierde al monarca que consagró casi cuatro décadas al servicio de la corona, pero también a quien encarnó, junto a Sonja, una de las historias de amor más tenaces y públicamente compartidas de la realeza europea contemporánea.
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