Muere Noël Godin, el 'entarteur' belga
- Noël Godin, conocido como 'el entarteur', murió el 23 de agosto a los 80 años, según confirmó su compañera a la AFP.
- A lo largo de su carrera lanzó tartas a personalidades como Bill Gates, Nicolas Sarkozy, Marguerite Duras y Bernard-Henry Lévy.
- Godin se describía a sí mismo como anarquista, subversivo y guerrillero moderno contra la censura y el conformismo.
Noël Godin, el humorista belga que convirtió el lanzamiento de tartas en un acto de resistencia cultural, murió el domingo 23 de agosto a los 80 años. Su compañera confirmó el fallecimiento el lunes a la agencia AFP. Con él desaparece uno de los personajes más singulares e irrepetibles del activismo burlesco europeo.
El arte de la tarta como arma subversiva
Conocido por el seudónimo de Georges Le Gloupier y célebre bajo el apodo de "el entarteur", Godin se labró una reputación internacional a base de intercepciones pastíseras. Sus objetivos, cuidadosamente elegidos entre las figuras más prominentes de la política, las finanzas, las letras y las artes, incluían nombres como Bernard-Henry Lévy, Bill Gates, Nicolas Sarkozy, Marguerite Duras, Patrick Poivre d'Arvor, Maurice Béjart y Patrick Bruel. Cada "entartage" solía acabar fotografiado o filmado, garantizando la máxima difusión del gesto.
Una filosofía de la transgresión
Lejos de considerarse un simple bromista, Godin se definía a sí mismo como farsante, guerrillero moderno contra la censura, anticonformista, subversivo y anarquista. Su obra, si puede llamarse así, era ante todo una declaración de principios: la irreverencia como herramienta de crítica social, el ridículo como correctivo al poder. La muerte de figuras que hicieron del inconformismo su razón de ser resulta siempre un jalón cultural, tal como lo fue en su momento la desaparición de otros grandes del entretenimiento europeo, como Philippe Bouvard.
Un legado difícil de clasificar
La trayectoria de Godin no encaja con facilidad en ninguna categoría convencional: no era un cómico de escenario, ni un político, ni un artista en el sentido canónico del término. Era, sobre todo, un perturbador del orden mediático en una época en que los poderosos rara vez eran confrontados en la calle con tan poca ceremonia. Su muerte deja abierta la pregunta de si ese tipo de transgresión física y directa tiene herederos en el paisaje cultural contemporáneo.
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