Redada en almacén deja a 46 familias separadas en New Jersey
- Una redada en un almacén aduanero de Elizabeth, Nueva Jersey, detuvo a 46 trabajadores sin documentación migratoria en octubre.
- Killy Tatiana Yangquen García, colombiana de 20 años, fue arrestada y deportada a Colombia, separándola de su madre con quien vivió toda su vida.
- Su madre, María Eugenia García, permanece escondida en Elizabeth y solo puede comunicarse con su hija a través de videollamadas.
Una mañana de octubre, agentes irrumpieron en un almacén aduanero en Elizabeth, Nueva Jersey, y detuvieron a decenas de trabajadores que carecían de documentación migratoria. Fueron 46 personas en total, según reza el recuento que da título a la historia. Entre ellas estaba Killy Tatiana Yangquen García, una joven colombiana de 20 años que había pasado toda su vida al lado de su madre. Desde entonces, madre e hija solo se han podido ver a través de una pantalla.
Una vida construida junto a su madre, rota en minutos
Killy Tatiana llegó al mundo a los siete meses de gestación, prematura y frágil. Su madre, María Eugenia García, la crió con una dedicación que, según sus propias palabras, no tuvo pausa durante dos décadas. Ambas emigraron de Colombia hace más de una década y se establecieron en Elizabeth, Nueva Jersey. La joven encontró trabajo en el almacén aduanero donde fue arrestada. Tras su detención, las autoridades la deportaron a Colombia, el país que había dejado siendo una niña.
"¿Entiendes el cuidado que he tenido con ella y que me la arranquen así? ¿Y yo no poder protegerla? No la he vuelto a ver, solo por videollamada", declaró María Eugenia García entre sollozos desde su vivienda en Elizabeth, donde permanece escondida desde el día en que se llevaron a su hija.
El miedo instalado en la comunidad
El caso de Killy Tatiana no es el único. La redada en el almacén aduanero afectó a otras 45 personas, cuyas historias también quedaron truncadas esa mañana de octubre. En las imágenes que acompañan el relato aparece también Jhonatan Bello Cabrera, de 18 años, otro joven residente en Elizabeth cuya situación forma parte del mismo contexto de la operación, aunque los detalles de su caso no han sido completamente revelados en el material disponible. María Eugenia, por su parte, ha optado por mantenerse oculta, temerosa de correr la misma suerte que su hija.
La separación forzada de familias con vínculos profundos en Estados Unidos, muchas de ellas con más de una década de residencia, es una de las consecuencias humanas más directas de las operaciones de control migratorio como la que sacudió Elizabeth. El vínculo entre madre e hija, cuando se ve fracturado por decisiones administrativas, deja cicatrices que ninguna videollamada puede sanar del todo. La suerte del resto de los 46 detenidos permanece, en gran medida, sin confirmar.