Alquiler sube en Cali tras el terremoto
- La Alcaldía de Cali evaluó 920 edificaciones, de las cuales 56 colapsaron, y el censo distrital estima cerca de 25.000 personas damnificadas once días después del terremoto.
- Los damnificados que buscan arriendo enfrentan precios al alza en todos los barrios de la ciudad, según el testimonio de afectados como Laura del Mar Villada, de 29 años.
- La magnitud exacta del incremento en los alquileres no ha sido confirmada por cifras oficiales, y no consta intervención gubernamental sobre el mercado inmobiliario hasta el
Once días después de que el terremoto sacudiera el occidente de Colombia, miles de familias en Cali libran una segunda batalla: encontrar dónde vivir en una ciudad donde el mercado de arrendamiento ya acusa el impacto del desastre. La Alcaldía ha evaluado a fondo 920 edificaciones, de las cuales 56 colapsaron por completo. El censo distrital cubre ya a 10.000 familias y estima que cerca de 25.000 personas quedaron damnificadas, muchas de ellas durmiendo en albergues o refugiadas provisionalmente en casas de amigos y familiares.
Un mercado de arriendo bajo presión
Desde esos refugios temporales, los damnificados diseñan rutas para recuperar un techo propio, aunque sea en arriendo. Sin embargo, los precios del alquiler se han convertido en un obstáculo inesperado. Laura del Mar Villada, de 29 años, lleva más de una semana recorriendo la ciudad en busca de una vivienda. "Está muy difícil encontrar arriendo en Cali", relata. "El alquiler ha subido en todos los barrios", agrega, sin poder cuantificar con precisión el porcentaje del alza. Su testimonio refleja una percepción extendida entre los afectados, aunque la magnitud exacta del incremento en los precios no ha sido confirmada por cifras oficiales.
Una ciudad con más de dos millones de habitantes ante la emergencia
Cali, con más de dos millones de habitantes, enfrenta una demanda habitacional extraordinaria en un contexto ya marcado por la tragedia. El terremoto dejó cientos de muertos y miles de heridos en toda la región, y el Gobierno nacional declaró emergencia económica, social y ecológica para hacer frente a las consecuencias del sismo. La presión sobre el parque inmobiliario de la ciudad —con decenas de edificaciones inhabitables y una población desplazada que busca soluciones urgentes— podría agravar la situación si las autoridades no intervienen el mercado de arrendamiento. Por ahora, esa posibilidad permanece sin confirmación oficial.
Mientras tanto, ciudadanos como Mayerli se han volcado a la labor de rescate y solidaridad, en una ciudad que todavía asimila el alcance real del desastre. La crisis habitacional que emerge como secuela del terremoto amenaza con prolongar el sufrimiento de miles de familias mucho más allá del colapso de los edificios.
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