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Crimen y Justicia 4 min read 55m ago

Nvidia y Super Micro acusadas en Taiwán

  • La fiscalía de Keelung (Taiwán) ha acusado a nueve personas, incluidos empleados de Nvidia y Super Micro Computer, por exportar ilegalmente 74 servidores de IA equipados con chips
  • Los imputados habrían falsificado certificados de usuario final para simular que los servidores permanecerían en Taiwán, mientras los enviaban a China a través de rutas que
  • No ha podido confirmarse si este caso está directamente relacionado con una acusación paralela presentada en Estados Unidos en marzo contra dos directivos de Super Micro por
Nvidia y Super Micro acusadas en Taiwán

La fiscalía de Keelung, ciudad portuaria en el noreste de Taiwán, ha presentado cargos penales contra nueve personas —entre ellas empleados de las subsidiarias taiwanesas de Nvidia y Super Micro Computer— por su presunta participación en el exportación ilegal de servidores de inteligencia artificial equipados con procesadores Nvidia hacia China, tecnología sujeta a estrictos controles de exportación impuestos tanto por Washington como por Taipéi.

Los hechos: documentos falsificados y rutas alternativas

Según la acusación, ocho de los imputados enfrentan cargos de deslealtad comercial y falsificación de documentos. Las investigaciones revelaron que los certificados de usuario final —exigidos por la normativa de exportación— habían sido adulterados para simular que 130 servidores modelo B300, encargados a Super Micro Computer, serían instalados y operados en un centro de datos arrendado en territorio taiwanés. La realidad era otra: 74 de esas máquinas fueron exportadas y entregadas a clientes en China, ya fuera mediante envíos directos al continente o a través de rutas intermedias que pasaban por Indonesia, Japón y Hong Kong. Los 56 servidores restantes estaban destinados a una empresa en Japón, pero agentes de aduanas taiwaneses detectaron irregularidades y bloquearon la salida.

La fiscalía precisó que uno de los empleados imputados pertenece a la filial taiwanesa de Nvidia, mientras que otros dos trabajaban para la subsidiaria local de Super Micro. El noveno acusado enfrenta un cargo separado de presunta malversación de fondos de una de las compañías involucradas en las operaciones de exportación.

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La acusación: beneficio propio y daño reputacional

En su escrito, la fiscalía subrayó que los acusados tenían pleno conocimiento de los "estrictos procedimientos de control interno" que rigen las exportaciones tanto en Nvidia como en Super Micro Computer. Aun así, según el documento judicial, los imputados habrían "confabulado en distintos niveles para beneficio propio enorme, exportando ilegalmente servidores de alto rendimiento, encareciendo los costes de cumplimiento para las empresas y causando un grave daño a la reputación internacional del país".

Un precedente en Estados Unidos y un vínculo sin confirmar

Este caso no es el primero de su naturaleza. En marzo pasado, la justicia estadounidense acusó a dos altos directivos de Super Micro Computer y a un tercer sospechoso por vender de forma ilícita chips Nvidia a China. Según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, los acusados habrían encargado servidores con unidades de procesamiento gráfico Nvidia en nombre de una empresa del Sudeste Asiático; los equipos fueron ensamblados en suelo estadounidense, embarcados hacia Taiwán y de allí trasladados clandestinamente a China. Sin embargo, no ha podido verificarse si ese caso guarda relación directa con la actual acusación presentada en Taiwán.

El contexto: una carrera tecnológica con reglas cada vez más estrictas

Taiwán ocupa una posición única en la cadena de suministro global de semiconductores avanzados, lo que convierte a la isla en un frente clave en la disputa tecnológica entre Estados Unidos y China. En octubre de 2022, la administración Biden impuso restricciones amplias a la exportación de chips de IA de alta velocidad, como los de Nvidia, hacia el mercado chino. Los fabricantes respondieron con versiones modificadas para sortear los límites, obligando a Washington a cerrar algunos vacíos legales. En el verano de 2025, la administración Trump autorizó la venta de los aceleradores H20 de Nvidia a China a cambio de una participación en los beneficios para el gobierno estadounidense; meses después, Trump declaró que los chips de IA más avanzados de Nvidia quedarían reservados para empresas estadounidenses, alegando razones de seguridad nacional. Posteriormente, flexibilizó esa postura y permitió la venta a China de chips de segunda categoría, sustituyendo la prohibición general por una revisión caso a caso.

En este escenario de tensión tecnológica y geopolítica —que también ha llevado a Taiwán a reforzar su resiliencia digital frente a posibles amenazas externas—, el juicio que se avecina en Keelung pondrá a prueba la efectividad de los mecanismos de control de exportaciones y podría tener implicaciones para empresas tecnológicas que operan en la región. Las crecientes capacidades de la infraestructura de IA hacen que el acceso a estos servidores sea considerado estratégico por múltiples actores estatales.

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