Omán negocia con Irán sobre Ormuz
- Omán negocia con Irán un acuerdo sobre el Estrecho de Ormuz en conversaciones que involucran a los cancilleres y al jefe del Parlamento iraní.
- Para Teherán, la cooperación con Omán tiene una importancia estratégica declarada en torno a la vía marítima de Ormuz.
- EE.UU., principal aliado de Omán, amenaza con escalar la presión sobre Irán, lo que convierte la postura omaní en un delicado equilibrio diplomático.
El Sultanato de Omán se encuentra en el centro de una delicada maniobra diplomática: negocia con Irán un acuerdo relativo al Estrecho de Ormuz, la vía marítima de importancia estratégica global por la que transita una parte significativa del suministro mundial de energía. La cooperación es descrita como estratégicamente vital para Teherán, pero para Mascate representa un ejercicio de equilibrio de alto riesgo.
Un aliado en cada orilla
El problema central para Omán reside en la naturaleza contradictoria de sus compromisos exteriores. Por un lado, Teherán valora la disposición omaní a negociar acuerdos de entendimiento en torno a Ormuz como un activo geopolítico difícil de reemplazar. Por otro, Washington —aliado más cercano del sultanato— amenaza con escalar la presión sobre Irán, lo que coloca a Mascate en una posición de creciente incomodidad estratégica. EE.UU. ha puesto en marcha una campaña de aislamiento económico contra Irán que complica cualquier acercamiento de terceros países a Teherán.
La geometría de Ormuz
Las conversaciones involucran a figuras de alto nivel. La imagen difundida por el Ministerio de Exteriores omaní muestra al canciller Sayyid Badr Albusaidi junto al presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, y al ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, lo que subraya el peso político que ambas partes otorgan a estos contactos. El contenido exacto del posible acuerdo y su estado de avance no han sido precisados en la información disponible.
Presión creciente sobre los intermediarios
El margen de maniobra de Omán se estrecha en un contexto en el que Irán ha advertido a los países vecinos que apoyar a EE.UU. equivale a convertirse en enemigos, mientras que Washington intensifica sus demandas a los socios regionales para que reduzcan sus vínculos con Teherán. Las amenazas de sanciones estadounidenses se extienden a cualquier Estado con lazos económicos activos con Irán, lo que convierte la posición omaní en un precedente de gran relevancia para toda la región. La cuestión de fondo —si Omán puede sostener su tradicional papel de mediador discreto sin incurrir en el costo político que Washington exige— permanece sin respuesta.