EE.UU. advierte a China sobre Irán
- EE.UU. amplió las sanciones contra Irán aunque se detuvo antes de las medidas más severas, poniendo al mundo en aviso para cesar sus negocios con la república islámica.
- El secretario del Tesoro, Scott Bessent, advirtió que los países que mantengan vínculos comerciales con Irán podrían ser excluidos del sistema financiero basado en el dólar.
- China, el mayor comprador de petróleo iraní desde hace años, ya ha visto reducidos esos flujos por el bloqueo estadounidense a los puertos iraníes reanudado a mediados de julio,
Washington ha dado un paso significativo en su campaña de presión económica contra Irán al anunciar una ampliación de sanciones que, según el Departamento del Tesoro de EE.UU., pretende cortar el sustento financiero de la república islámica. Sin embargo, la medida se detiene antes de los castigos más severos contemplados, y su eficacia depende en buena parte de la respuesta de China, el mayor comprador de petróleo iraní desde hace varios años.
Bessent lanza ultimátum a los socios comerciales de Irán
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, advirtió que los países que mantengan vínculos comerciales con Irán se arriesgan a ser excluidos del sistema financiero basado en el dólar. Bessent instó en particular a China a cortar esos lazos. No obstante, el bloqueo estadounidense a los puertos iraníes —reanudado a mediados de julio— ya habría reducido de forma considerable los flujos de crudo iraní hacia el país asiático, según la información disponible en el momento del anuncio. EE.UU. había advertido previamente a terceros países con sanciones si mantenían vínculos económicos con Teherán, en el marco de una ofensiva financiera que escala paulatinamente.
El dilema chino: entre el petróleo iraní y el dólar
La advertencia directa a Pekín sitúa a Washington ante un cálculo político delicado. Según expertos citados en relación con el asunto, EE.UU. es consciente de que China podría responder con represalias ante cualquier sanción directa, lo que explicaría por qué la administración optó por no aplicar las medidas más drásticas disponibles. La tensión entre la presión sobre Irán y el riesgo de escalar el conflicto con la segunda economía del mundo deja en suspenso la efectividad real de la estrategia estadounidense.
El alcance concreto de las nuevas medidas y la respuesta definitiva de Pekín permanecen sin confirmar. Trump había amenazado con consecuencias económicas a los socios comerciales de Irán en declaraciones previas, pero la clave ahora es si China cederá a esa presión o mantendrá sus compras de crudo iraní desafiando el ultimátum de Washington. De esa decisión depende, en gran medida, si la ofensiva financiera logra el aislamiento que EE.UU. persigue.