EAU: estrategia depredadora en África
- Los Emiratos Árabes Unidos se han convertido en pocos años en un actor económico y estratégico de primer nivel en África, combinando inversiones en puertos y minas con intereses
- Una investigación del Financial Times califica la estrategia de influencia emiratí en el continente africano de 'imperialista'.
- El investigador Jean-Loup Samaan, del Middle East Institute de la Universidad de Singapur, analiza las motivaciones y el alcance de esta expansión.
En el transcurso de pocos años, los Emiratos Árabes Unidos han pasado de ser un actor periférico a convertirse en una de las potencias económicas y estratégicas más activas en el continente africano. Una investigación publicada recientemente por el Financial Times arroja luz sobre los mecanismos de esa expansión y la califica de estrategia "imperialista", un término que subraya la magnitud y la naturaleza de la influencia emiratí.
Puertos, minas y conflictos: los tres ejes de la expansión
Según la investigación, la presencia de los Emiratos en África no se limita a los flujos de capital. La estrategia combina inversiones en infraestructuras portuarias y explotaciones mineras con intereses militares y apoyo a determinados actores implicados en conflictos armados en el continente. La convergencia de esos tres vectores —económico, logístico y militar— es lo que, a juicio del informe, confiere a la influencia emiratí un carácter cualitativo distinto al de otras potencias inversoras.
Un análisis desde el ámbito académico
Jean-Loup Samaan, investigador especializado en los países del Golfo en el Middle East Institute de la Universidad de Singapur, ofrece un análisis de fondo sobre las motivaciones y los alcances de esta estrategia. Samaan, que respondió a preguntas de Clothilde Hazard, sitúa la actuación de Abu Dabi en África dentro de un marco más amplio de proyección de poder regional que los Emiratos han desplegado en los últimos años.
Una economía calificada de depredadora
La expresión "economía depredadora" resume las críticas que se elevan desde distintos sectores frente al modelo emiratí. Sin embargo, los detalles concretos de los casos analizados, los países afectados y las eventuales respuestas o posiciones oficiales de los gobiernos involucrados no han sido facilitados por los materiales disponibles, por lo que el alcance preciso de las denuncias permanece sin confirmar de manera exhaustiva. Lo que sí queda establecido es que la cuestión ha adquirido suficiente relevancia como para generar un debate académico y periodístico de primer nivel sobre el papel de las monarquías del Golfo en África.