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Mundo 3 min read 1h ago

La Guaira, dos meses entre escombros

  • Dos meses después de los terremotos de junio que afectaron La Guaira, el estado costero venezolano intenta reactivar su economía entre escombros y sin turismo.
  • Alejandra, vecina de Catia La Mar —epicentro del segundo sismo—, perdió su hogar y su peluquería y regresó a trabajar desde una carpa en Playa Verde ofreciendo servicios de
  • Los mercados y comercios de la zona operan en instalaciones temporales mientras los daños estructurales en edificios permanecen sin resolver, según el seguimiento periodístico a
La Guaira, dos meses entre escombros
La Guaira, dos meses entre escombros

Dos semanas le bastaron a Alejandra para volver a trabajar. No lo hizo desde un local reconstruido ni desde la peluquería que perdió junto con su hogar cuando los terremotos sacudieron La Guaira en junio pasado. Lo hizo bajo una carpa de lona instalada en Playa Verde, en Catia La Mar, el municipio costero que fue epicentro del segundo de los sismos. Desde allí ofrece manicura y pedicura a sus vecinos, en lo que ella misma describe como un acto simultáneo de supervivencia y solidaridad.

"Monté mi carpa para ofrecer mis servicios a la comunidad. Con trabajo nos podemos recuperar, y también podemos ayudar a la comunidad en este momento tan difícil", explicó Alejandra.

Una economía de emergencia entre ruinas

A dos meses de aquella doble sacudida, La Guaira regresa paulatinamente a la actividad económica, pero lo hace en condiciones precarias. Los mercados funcionan en instalaciones temporales levantadas a las afueras de los centros comerciales habituales. Edificios que albergaban comercios permanecen visiblemente dañados, algunos inhabitables. El tejido urbano que sostenía la vida cotidiana del estado costero venezolano sigue marcado por los escombros.

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El turismo, que representaba una de las principales fuentes de ingresos de la zona —por su proximidad al aeropuerto internacional y sus playas—, no ha retomado su ritmo. La crisis acumulada que ya enfrentaba Venezuela antes de los sismos agrava ahora la lentitud de la recuperación.

Incertidumbre sobre el alcance total de los daños

El artículo de referencia no detalla cifras oficiales de víctimas o de viviendas destruidas en esta fase de seguimiento, ni precisa el nivel de respuesta institucional hasta la fecha. Lo que sí documenta es la realidad visible: mercados improvisados, comercios bajo toldos y vecinos que, como Alejandra, han elegido la informalidad y la resiliencia como único camino disponible. El sismo también cobró vidas entre venezolanos deportados, según informaciones previas que añaden otra dimensión humana a la catástrofe.

La imagen que proyecta La Guaira dos meses después de los terremotos no es la de una zona en recuperación sostenida, sino la de una comunidad que sobrevive entre lo que quedó en pie, mientras aguarda respuestas que aún no llegan.

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