Racter, la máquina que escribió en 1984
- Racter, programa escrito en BASIC compilado para un microprocesador Z80 con 64K de RAM, generó en 1984 el libro 'The Policeman's Beard Is Half-Constructed', cuyo texto fue
- El programa conjugaba verbos, gestionaba género y número de sustantivos, y mantenía variables aleatorias recurrentes para crear la apariencia de un hilo narrativo coherente en
- Bill Chamberlain, autor de la introducción, argumentó que el valor de la prosa generada por computadora residía en su potencial estético, independientemente de toda experiencia
En marzo de 1984, desde Nueva York, Bill Chamberlain firmó la introducción de un libro cuya particularidad era inédita: todo el texto que seguía a esas páginas preliminares había sido compuesto por una computadora. El volumen, titulado The Policeman's Beard Is Half-Constructed, es el resultado visible de Racter, un programa escrito en BASIC compilado que corría sobre un microprocesador Z80 con apenas 64 kilobytes de memoria RAM.
Cómo funcionaba Racter
El nombre del programa era una abreviatura de raconteur —narrador en francés— impuesta por una restricción técnica: el sistema operativo del equipo en que fue desarrollado inicialmente no admitía nombres de archivo superiores a seis caracteres. Más allá del anécdota nominal, el funcionamiento de Racter descansaba sobre principios que hoy resultan reconocibles en los modelos de lenguaje modernos, aunque con medios radicalmente más modestos. El programa conjugaba verbos regulares e irregulares, gestionaba el singular y el plural de los sustantivos, conservaba en memoria el género de cada nombre y podía asignar estado de variable a elementos seleccionados al azar: palabras sueltas, formas de cláusula u oración, estructuras de párrafo e incluso tramas narrativas completas.
Chamberlain describía el mecanismo con una metáfora manual: imaginar miles de papeletas con palabras y directivas sintácticas distribuidas en montones categorizados, entre los cuales un dado aleatorio indicaría el recorrido. Las reglas que gobernaban ese recorrido eran, según el propio autor, análogas a la gramática del inglés. La clave residía en que el programador quedaba así desvinculado del contenido concreto del resultado: la máquina componía su salida a partir de lo que encontraba en sus archivos, un repertorio amplio de vocablos categorizados y directivas sintácticas que le indicaban cómo ensartarlos.
La ilusión de un hilo coherente
Una capacidad especialmente señalada en la introducción era la facultad del programa para mantener a lo largo de un bloque de prosa ciertas variables elegidas al azar —palabras o frases— que reaparecían con regularidad. Chamberlain sostenía que esa recurrencia tejía un hilo que podía pasar por pensamiento coherente. Él mismo matizaba la afirmación: era, en sus propias palabras, un "pensamiento enloquecido", pero expresado en inglés correcto. La edición fue revisada únicamente para corregir la ortografía; el resto del texto llegó al lector sin ninguna otra intervención editorial.
La pregunta que Chamberlain planteaba en 1984 —por qué hacer que una computadora hablara indefinidamente en inglés perfecto sobre nada— la respondía con una razón estética: el resultado podía ser fascinante, humorístico o incluso bello. Cuarenta años después, ese interrogante sigue siendo el eje de debates en torno a la nueva generación de modelos de lenguaje que dominan la industria tecnológica.
Disponible en UbuWeb
El libro, que en su edición original incluía collages ilustrativos —ausentes en la versión digital—, se encuentra disponible en el archivo de UbuWeb en formato PDF. La plataforma lo incorpora además a su Antología de Escritura Conceptual, lo que sitúa a Racter en la intersección entre la experimentación literaria de vanguardia y los primeros pasos de la generación automática de texto en lengua natural.
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