Política Análisis
Martenstein escribe a Merz: críticas a su estilo político y al término 'Wutbürger'
El columnista de BILD Harald Martenstein dirige una carta abierta al canciller Friedrich Merz, criticando su estilo de campaña observado en Kühlungsborn y el uso del término 'Wutbürger' contra los votantes del Este.
Escrito por Carlos Mendoza
(hace 2 h)

¿Qué ha pasado?
El columnista Harald Martenstein publicó en BILD una carta abierta al canciller Merz en la que critica su estilo de campaña, observado personalmente en Kühlungsborn, en el Mar Báltico.
Por qué importa
Martenstein advierte que el uso del término 'Wutbürger' contra los votantes del Este genera rechazo hacia Merz entre ese electorado, y que el canciller debería persuadir en lugar de amenazar.
Harald Martenstein (72), columnista diario de BILD, ha publicado una carta abierta dirigida al canciller alemán Friedrich Merz en la que le reprocha una serie de errores de comunicación que, según el autor, no debería cometer un político experimentado.
Martenstein relata haber observado a Merz durante un acto de campaña en Kühlungsborn, en la costa del Báltico, y describe un patrón que considera perjudicial: dificultad para acercarse a la gente, un tono que percibe como condescendiente y el hábito de señalar con el dedo índice estirado. "La gente tiene la sensación de no caerle bien", escribe el columnista, quien también alude a que la altura física del canciller no jugaría a su favor en ese tipo de encuentros.
El núcleo de la crítica se centra en el uso del término Wutbürger —literalmente, "ciudadano furioso"— que Merz habría empleado para referirse a sectores del electorado. Martenstein considera que esa palabra es "autoritaria" y recuerda su historial: fue acuñada para descalificar en bloque a los manifestantes contra el proyecto ferroviario Stuttgart 21 y utilizada después contra los críticos de las medidas anticovid. El columnista cita al filósofo Peter Sloterdijk, quien habría sostenido —en paráfrasis de Martenstein— que con ese término se pretende ridiculizar el descontento legítimo reduciéndolo a mera "rabia".
Martenstein advierte que quien quiera ganarse el rechazo del electorado oriental no tiene más que usar esa palabra. Y concluye con una comparación incómoda para el canciller: Angela Merkel, de quien el columnista dice no ser admirador, sabía al menos "simular calidez" y tenía instinto para no caer en las trampas relacionales que Merz, a su juicio, no logra esquivar.
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Fuente: BILD