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Mercados 3 min read 1h ago

Bessent libra la guerra de la deuda de

  • Scott Bessent, uno de los artífices de la apuesta que derrotó al Banco de Inglaterra en 1992, dirige ahora como secretario del Tesoro la estrategia de Trump para contener el alza
  • Los rendimientos de los bonos del Tesoro han repuntado a máximos de más de dos décadas, agravando el coste fiscal de una deuda pública que ya supera los 40 billones de dólares.
  • La administración Trump busca evitar que los mercados de deuda soberana impongan su lógica al Tesoro, tal como ocurrió con el Banco de Inglaterra en septiembre de 1992.
Bessent libra la guerra de la deuda de
Bessent libra la guerra de la deuda de

Treinta y cuatro años después de que un grupo de operadores financieros forzara al Banco de Inglaterra a soltar amarras con el Sistema Monetario Europeo apostando contra la libra esterlina, uno de los artífices de aquella operación ocupa ahora un puesto clave en Washington. Scott Bessent, el estratega que participó en la maniobra que convirtió a George Soros en leyenda de las finanzas globales, ejerce hoy como secretario del Tesoro de Donald Trump y encabeza lo que la administración considera su gran batalla financiera del momento: contener la escalada de los tipos de interés sobre la deuda de Estados Unidos.

Del Banco de Inglaterra a los mercados del Tesoro

La ironía histórica no pasa desapercibida: Bessent actúa como gurú económico de un presidente cuya base política, el universo MAGA, tiene a Soros catalogado como supervillano. Sin embargo, la experiencia acumulada en aquella operación de 1992 —cuando los mercados impusieron su lógica a un banco central soberano por la fuerza de las posiciones cortas— es precisamente el capital técnico que Trump ha puesto al frente del Tesoro.

El campo de batalla: los bonos soberanos

El objetivo declarado de la administración es frenar la presión alcista sobre los rendimientos de la deuda estadounidense, que según datos de mercado han repuntado hasta máximos de más de dos décadas. La deuda pública de Estados Unidos supera ya los 40 billones de dólares, lo que convierte cualquier movimiento al alza en los tipos de interés en un problema de proporciones fiscales considerables. La Casa Blanca, a través del Tesoro, trabaja para evitar que los mercados de bonos repitan contra Washington la jugada que el propio Bessent ayudó a ejecutar contra Londres hace más de tres décadas.

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La magnitud del desafío es comparable, aunque el contexto es radicalmente distinto: esta vez, la presión sobre la deuda soberana estadounidense llega también desde socios comerciales clave y no solo desde fondos especulativos. La batalla, por tanto, se libra en varios frentes simultáneos y su desenlace permanece abierto.

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